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Antero Flores Araoz entre las llamas y vicuñas

Copio textualmente un post publicado por Jose Godoy, donde el ex presidente del congreso peruano, y congresista de la republica, da unas declaraciones al periodista Ramiro Escobar (Cana N) realmente sorprendentes y deplorables al referirse que, las llamas y vicuñas no pueden ser preguntadas sobre el TLC.
Como se puede cambiar la sociedad y política si este tipo de personas nos gobiernan, por más intelectuales que sean o que pretendan ser, y ahora es voceado como Primer ministro de Alan García.

UN DIALOGO INOLVIDABLE
Ramiro Escobar

El jueves 1ro. de junio del 2006, apenas tres días antes de nuestra turbulenta segunda vuelta, el congresista Àntero Flores Araoz me recibió en su oficina del Congreso de la República, llena de cuadros de caricaturas de él mismo, para contestar algunas preguntas acerca del TLC. Uno de los temas era la iniciativa planteada por un grupo de ciudadanos para que el Congreso convoque a referéndum sobre el TLC. Mientras Omar Rubina preparaba la cámara, se produjo entre él y yo el siguiente diálogo….

- ¿Y usted cree, congresista, que debe aprobarse el referéndum sobre el TLC?
- Noooo, ¿le vas a preguntar a las llamas y vicuñas sobre el TLC?
- ¿Cómo?? ¿A quién se refiere con “llamas” y “vicuñas”?? Eso es insultante.
- Te parecerá insultante, pues, pero…
- ¿Cómo se puede referir como “llamas y vicuñas” a la gente?? Es insultante.
- Bueno, es tu opinión, si no te gusta, me voy. Esa es mi opinión.
Un tema técnico no les puedes preguntar. Es una barbaridad. No les puedes preguntar a toda la ciudadanía. Al que no sabe leer y escribir, no le vas a preguntar eso…
- No los puede llamar “llamas y vicuñas”, señor.
- No lo estoy haciendo en el micro.
- No, pero igual es insultante. Me está agrediendo a mí y a numerosos compatriotas.

La entrevista terminó poco después, en una atmósfera tensa e incómoda. Salí casi furtivamente y sin darle la mano. Flores Araoz luego, acaso para bajar la tensión, me dijo que Hildebrando Tapia, un congresista de Unidad Nacional, estaba en la Comisión de Comercio Exterior. Pero ya la barbaridad estaba lanzada y había quedado registrada en mi memoria con tristeza, furia e indignación.

En el umbral de una coyuntura política y social dificilísima, un Padre de la Patria se atrevía a referirse a los ciudadanos de esa manera, tal vez con la convicción de que yo le celebraría la ocurrencia. Pero esa frase para mí fue un insulto de marca mayor, un acto de racismo hacia quienes viven en las zonas altoandinas y tienen – ¿hace falta recordarlo?-los mismos derechos que cualquier otra persona.

La frase, por cierto, se emparenta con “el auquénido de Harvard” pronunciado por el padre de Lourdes Flores, con insultos que uno escucha en la calle y hasta con la patada de Alan García. Pero dicha en esta encrucijada histórica reviste mayor gravedad: demuestra que ciertos políticos no sólo no comprenden al país, sino que no lo sienten y ningunean a su propia gente sin ningún remordimiento.

Esperamos una disculpa pública del doctor Flores Araoz, que incluso ha sido voceado como posible Primer Ministro. Pero más que eso esperamos que este escandaloso episodio lo llame a la reflexión, a la sacudida moral. No se puede hacer política en el Perú con esas ideas, con esos sentimientos. No se puede ni se debe. La exclusión tiene varios rostros y uno de ellos, penoso, es el lenguaje del desprecio.

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